RICARDO GUTIERREZ

Fotografía Boda ortodoxa

La ceremonia de una boda ortodoxa dura aproximadamente una hora y media y es oficiada por uno o varios  sacerdotes. Lo primero que nos llama la atención cuando entramos en la iglesia, es que la decoración interior de los templos ortodoxos es  muy parecida a los católicos. Quizás la diferencia más notable sea la ausencia de tallas que son sustituidas por iconos y murales de vírgenes, santos y escenas de la Biblia.

En esta imagen se puede ver la Iglesia de la Resurrección de Cristo de San Petersburgo

Cuando los novios entran en la Iglesia deben colocarse frente al altar, pero lo más cerca posible de la entrada. En este lugar es donde empiezan los rituales. A medida que vaya avanzando la ceremonia, los novios irán acercándose al altar.

La pareja debe ir vestida de una manera discreta. La novia debe escoger un vestido largo de color claro ( blanco, rosado o azul), que le cubra los brazos, hombros, espalda y cabeza. El novio como es tradicional deberá llevar un traje oscuro.

La ceremonia religiosa consta principalmente de dos partes. La ceremonia del compromiso, donde se realiza el intercambio de anillos y la ceremonia del matrimonio, donde queda sellada ante Dios la unión de la pareja.

El ritual del compromiso comienza con el sacerdote bendiciendo los anillos y haciendo el signo de la cruz en la frente de los novios, mientras recita «el siervo de dios (el novio) se compromete con la sierva de Dios (la novia), en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo». Esto se repite tres veces por cada novio. Las primeras repeticiones las realiza con el nombre del novio en primer lugar y las otras tres con el nombre de la novia en primer lugar.

Cuando finaliza, el sacerdote entrega dos velas a los novios para simbolizar  la presencia de Dios en la ceremonia. Al finalizar la boda ortodoxa, estas velas se las llevarán a casa los novios.

En esta fotografía se puede ver como el sacerdote lee una oración mientras que los novios unen sus manos para pedir a Dios su unión en un solo ser.

La parte más llamativa de la ceremonia es la imposición de las coronas, en la que también participan los padrinos sosteniendo las coronas por encima de la cabeza de los novios. Después el sacerdote toma en su mano derecha las coronas y haciendo la señal de la cruz sobre las frentes de los novios dice:

“Corónase el siervo de Dios  con la sierva de Dios en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”

Con las coronas ya impuestas, el sacerdote une su mano con la de los novios y les conduce tres veces alrededor de la mesa ceremonial, como símbolo de sus primeros pasos de su vida en común. Esta danza ceremonial se denomina la danza de Isaías haciendo alusión al Profeta que anunció la llegada del Mesías, y que conducirá a los recién casados a la salvación.

LA BENDICIÓN FINAL Y LA ORACIÓN DE DESPEDIDA:

Después de la danza ceremonial, el sacerdote saluda al novio diciéndole:
“Seas exaltado, como Abraham, bendecido como Isaac y prolífico como Jacob, viviendo en paz y cumpliendo con justicia los mandamientos de Dios”.

Luego dirigiéndose a la novia le dice:
“Y tú novia, que seas engrandecida como Sara, regocijada como Rebeca y multiplicada como Raquel, regocijándote en tu propio esposo, guardando los límites de la ley. Luego, orando una vez más que Dios “colme sus vidas con bendiciones”.

La ceremonia finaliza con las bendiciones del sacerdote sobre la pareja y el desfile de los invitados felicitando a los recién casados

Como toda ceremonia que se precie, finaliza con un buen banquete 🙂